Ese mundo que nos rodea
y pasa inadvertido como si fuera viento, a veces tan frío que llega a cortar ,
y aún sigues la dirección que te propones .
Un semáforo en rojo , te detiene al ver esa luz tan fuerte, un muñeco parado
como tú estás ahora, esperando que haya una luz verde que te diga que avances,
pero tú no esperas , sientes algo en tu cuerpo que te desvía de lo que tenías en mente.
A veces el miedo se transforma con huir
y salir corriendo dejándolo todo atrás, pero vuelve, porque encuentras otro
semáforo en rojo que te va a hacer de nuevo pensar si pasarlo o no, otra vez la
adrenalina , otra sensación de vacío al estar parado y necesidad de correr.
Cuando
llego a mi destino, me encuentro con
nada, es dónde me hago preguntar ,si la ilusión qué he sentido antes que significa.
Averigüé
que una “pequeña “ molécula que segregamos puede hacernos ver otro lado de la
vida, me la enseñaron como adrenalina , pero si la pusieran en el cielo, dirían
que es una constelación con forma de muñeco.